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EL FLORERO DE PORCELANA

by on Feb.10, 2013, under Cuentos didácticos

    El gran maestro y el guardián se encargaban de la administración de un monasterio Zen.

    Cierto día, el guardián murió y fue preciso sustituirlo.  El gran maestro reunió a todos los discípulos para escoger, quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.

  – Voy a presentarles un problema -dice el Gran Maestro- Y aquel que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del templo.florero2

   Terminado su corto discurso, colocó una mesa en el centro de la sala. Encima estaba un bello florero de porcelana muy valioso y muy caro, con una rosa roja que lo decoraba.

    – Éste es el problema – dice el Gran Maestro.

  Los discípulos contemplaban el jarrón, perplejos por lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello?. ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?
    Después de algunos minutos, uno de los discípulos se levantó, miró al maestro y a los alumnos. Después, caminó resolutamente hasta el florero, y sin pensárselo dos veces, le asestó un golpe seco con el puño. El florero se rompió en mil pedazos, dejando a todos boquiabiertos.

     – Usted es el nuevo guardián – dijo el Gran Maestro.

     – Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un problema. No importa cuán bello y fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado. “Un problema es un problema”; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado – más que insistimos en recorrerlo porque nos trae confort.

   “Sólo existe una manera de lidiar con un problema”: atacándolo de frente. En esas horas, no se puede tener piedad, ni ser tentado por el lado fascinantes que cualquier conflicto acarrea consigo.

 

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OFENSAS

by on Ene.23, 2013, under Cuentos didácticos

      Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter.

    Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

     El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta.
Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
     Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.Clavo1

     Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día.
    Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.

Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.

Le dijo: “has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta.  Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.”
“Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas le devastará, y la cicatriz perdurará para siempre”. “Recuerda que incluso una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física”.

 

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