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EL SENTIDO COMÚN DE LA ENSEÑANZA

by on Feb.16, 2013, under Cuentos didácticos

El maestro sufí contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma…

-Maestro- lo encaró uno de ellos una tarde-. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado…melocoton1

-Pido perdón por eso -se disculpó el maestro-

Permíteme que en señal de reparación te invite a un rico melocotón.

-Gracias, maestro -respondió halagado el discípulo .

-Quisiera, para agasajarte, pelar tu melocotón yo mismo. ¿Me lo permites?

-Sí, muchas gracias -dijo el alumno.

-¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano el cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más fácil comerlo?

-Me encantaría… Pero no quisiera abusar de tu generosidad, maestro…

-No es un abuso si yo te lo ofrezco. Sólo deseo complacerte… permíteme también que lo mastique antes de dártelo…

-No, maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! -se quejó rendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa.

-Si yo os explicara el sentido de cada cuento, sería como daros a comer una fruta masticada. »

 

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EL FLORERO DE PORCELANA

by on Feb.10, 2013, under Cuentos didácticos

    El gran maestro y el guardián se encargaban de la administración de un monasterio Zen.

    Cierto día, el guardián murió y fue preciso sustituirlo.  El gran maestro reunió a todos los discípulos para escoger, quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.

  – Voy a presentarles un problema -dice el Gran Maestro- Y aquel que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del templo.florero2

   Terminado su corto discurso, colocó una mesa en el centro de la sala. Encima estaba un bello florero de porcelana muy valioso y muy caro, con una rosa roja que lo decoraba.

    – Éste es el problema – dice el Gran Maestro.

  Los discípulos contemplaban el jarrón, perplejos por lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello?. ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?
    Después de algunos minutos, uno de los discípulos se levantó, miró al maestro y a los alumnos. Después, caminó resolutamente hasta el florero, y sin pensárselo dos veces, le asestó un golpe seco con el puño. El florero se rompió en mil pedazos, dejando a todos boquiabiertos.

     – Usted es el nuevo guardián – dijo el Gran Maestro.

     – Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un problema. No importa cuán bello y fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado. “Un problema es un problema”; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado – más que insistimos en recorrerlo porque nos trae confort.

   “Sólo existe una manera de lidiar con un problema”: atacándolo de frente. En esas horas, no se puede tener piedad, ni ser tentado por el lado fascinantes que cualquier conflicto acarrea consigo.

 

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EL PUNTO JUSTO

by on Feb.04, 2013, under Cuentos didácticos

      Siempre han existido las «remisiones espontáneas», las «curas milagrosas» y otros cambios súbitos e insólitos en las conductas individuales, del mismo modo que siempre ha habido personas que han aprendido a utilizar sus capacidades de modos excepcionales.

      Existe una vieja historia sobre un fabricante de calderas que fue contratado para reparar el enorme sistema de calderas averiado de un buque de vapor. Después de escuchar de boca del ingeniero la
fontanerodescripción de los problemas y de hacer algunas preguntas, el hombre se dirigió 
a la caldera. Durante algunos minutos observó todas sus cañerías enroscadas, escuchó su golpeteo y el silbido del vapor que se escapaba y palpó algunas tuberías con la mano. Luego, tarareando una canción, se encaminó a un punto de ese laberinto, introdujo la mano en un bolsillo y sacó un pequeño martillo con el que golpeó una válvula una sola vez. Inmediatamente el sistema entero empezó a funcionar perfectamente y el calderero se marchó.

     Días más tarde, cuando el propietario del barco recibió una factura por mil euros, se quejó ante el calderero de que únicamente había estado en la sala de máquinas quince minutos, y le pidió una factura más detallada.

 

Esto es lo que el calderero le envió:

Por golpear con el martillo …. 0,5 euros

Por saber dónde golpear  ….. 999,5 euros

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