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LA FURIA Y LA TRISTEZA

by on Ene.10, 2013, under Cuentos didácticos

   En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizá donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…

    En un reino mágico donde las cosas no tangibles se vuelven concretas … Había una vez  … un estanque maravilloso.

    Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

   Hasta aquel estanque mágico y transparente se acercaron la tristeza y la furia para bañarse en mutua compañía.

    Las dos se quitaron sus vestidos y, desnudas, entraron en el estanque.

  La furia, que tenía prisa (como siempre le ocurre a la furia), urgida -sin saber por qué-, se bañó rápidamente y, más rápidamente aún, salió del agua…

   Pero la furia es ciega o, por lo menos, no distingue claramente la realidad. Así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, el primer vestido que encontró…

   Y sucedió que aquel vestido no era el suyo, sino el de la tristeza… Y así, vestida de tristeza, la furia se fue.

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  Muy calmada, muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y, sin ninguna prisa -o, mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo-, con pereza y lentamente, salió del estanque.


Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no 
le gusta es quedar al desnudo.     En la orilla se dio cuenta de que su ropa ya no estaba.

     Así que se puso la única ropa que había junto al estanque: el vestido de la furia.

   Cuentan que, desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada.

    Pero si nos damos tiempo para mirar bien, nos damos cuenta de que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad…..

 

…. está escondida la tristeza.

 

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UNA VENTANA AL MUNDO

by on Ene.03, 2013, under Cuentos didácticos

       Dos hombres muy enfermos compartían la habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama un rato cada tarde, y su cama daba a la única ventana. El otro tenía que permanecer todo el tiempo echado boca arriba. Los dos charlaban durante horas. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver.10785471-ventana-abierta-al-mundo-nuevo-por-concepto-de-medio-ambiente-y-la-idea

       El otro hombre aguardaba cada día esas horas, en que su mundo cobraba vida con las actividades y colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un lago; patos y cisnes nadaban en él, mientras los niños jugaban con sus cometas. Los enamorados paseaban juntos y grandes árboles adornaban el paisaje. El hombre de la ventana lo describía todo con detalle, y el otro cerraba los ojos e imaginaba las escenas.

     Una mañana la enfermera encontró el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamentw mientras dormía. Entristecido, pero tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama vecina. La enfermera le cambió encantada.

     Con gran dificultad, El hombre se irguió para lanzar su primera mirada al mundo exterior. Se esforzó para girarse….. y vió una pared blanca.

    El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto a describir cosas tan maravillosas. La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni siquiera la pared, y le indicó:

“Quizás sólo quería animarle a usted”.

 

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