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EL FANÁTICO RELIGIOSO

by on Jun.23, 2013, under Cuentos didácticos

Un religioso fanático, mientras estaba disfrutando de la vista del mar sentado al filo en un muelle, cae al agua y comienza a pedir ayuda.

Por su religiosidad comienza a pedir ayuda a Dios diciendo: “Sálvame Dios mio, yo soy tu fiel seguidor y digo tu nombre por todos lados, sálvame”.

Un pescador al ver que el hombre cayó al mar, se acercó con su bote e intentó rescatarlo, a lo que el religioso rechazó ya que estaba implorando a Dios y era la primera vez que le pedía algo.

Por: Viaje a Bolivia

Entonces siguió gritando: “Sálvame Dios mío, nunca te pedí nada, yo confío en ti, salva a tu fiel servidor”.

Entonces, otro pescador con su bote se acercó al escuchar los gritos de auxilio y nuevamente el hombre rechazó ser rescatado diciendo que estaba seguro que Dios escucharía su llamado.

Entonces, el hombre religioso, cansado de mantenerse a flote se hundió y murió ahogado.

Al llegar a las puertas del cielo lo recibe San Pedro y le dice que aun no está listo para ingresar al cielo y que debe esperar. Entonces reclamó: Pero como, encima de que yo he sido un fiel seguidor de Dios toda mi vida, además le pedí que me ayude y no lo hizo, ahora no me deja pasar. ¡Exijo entrar!.

A lo que San Pedro le dijo: Mira hijo, Dios te envío dos botes y tu no los aceptaste…

Se llame como se llame nuestro Dios, no debemos olvidar que debemos respetar las leyes del mundo en que vivimos y utilizar el sentido común. El fanatismo puede llevarnos a la muerte.

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EL ELEFANTE ATADO A UNA ESTACA

by on Jun.09, 2013, under Cuentos didácticos

    Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

     Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes del volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

      Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad, arrancar la estaca y huir.

      El misterio es evidente:     ¿Qué lo mantenía entonces?  ¿Por qué no huye?elefante2

    Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

    Hice entonces la pregunta obvia: – Si esta amaestrado ¿por qué lo encadenan?

    No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

     Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.

     La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

     Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque no cree – pobre- que NO PUEDE. Él tiene el registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

   – Y así es. Todos somos un poco como ese elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas “no podemos” simplemente porque alguna vez, antes, cuando éramos chiquillos, alguna vez, probamos y no pudimos. Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en nuestro recuerdo:

NO PUEDO… NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ.

     Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma:

NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ!!!

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DESPUÉS DE UN TIEMPO

by on Jun.02, 2013, under Cuentos didácticos

Después de un tiempo………

aprendes la diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.

Y aprendes que amar no significa apoyarse y que la compañía no significa seguridad.

Y comienzas a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.

Y comienzas a aceptar tus derrotas con la cabeza en alto y los ojos abiertos, con la gracia de un adulto y no con la aflicción de un niño.

Y aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, el suelo del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Después de un tiempo……..ESPEJO2

aprendes que hasta la luz del sol quema si te expones demasiado.

Entonces, cultiva tu propio jardín y embellece tu propio espíritu, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Y aprendes que en verdad puedes persistir.

Que en verdad eres fuerte.

Y que en verdad eres DIGNO.

 

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¿QUIÉN ES EL TONTO?

by on May.24, 2013, under Cuentos didácticos

Todos los días Nasrudin iba a pedir limosna a la feria, y a la gente le encantaba demostrar lo tonto que era con el siguiente truco: Le mostraban dos monedas, una valiendo diez veces más que la otra.monedas2

Nasrudin siempre escogía la de menor valor. La historia se hizo conocida por todo el condado. Día tras día grupos de hombres y mujeres le mostraban las dos monedas, y Nasrudin siempre se quedaba con la de menor valor. Hasta que apareció un señor generoso, cansado de ver a Nasrudin siendo ridiculizado de aquella manera. Lo llamó a un rincón de la plaza y le dijo:

— No te das cuenta que se están aprovechando de ti. Siempre que te ofrezcan dos monedas, escoge la de mayor valor. Así tendrás más dinero y no serás considerado un idiota por los demás.

Y Nasrudin le contestó:

—Usted parece tener razón —respondió Nasrudin—. Pero si yo elijo la moneda mayor, la gente va a dejar de ofrecerme dinero para probar que soy más idiota ququién es el tontoe ellos. Usted no se imagina la cantidad de dinero que ya gané usando este truco.

¡¡¡No hay nada malo en hacerse pasar por tonto,

si en realidad se está siendo inteligente!!!

El límite máximo de la tontería siempre lo marca el ego.

 

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LAS PUERTAS DEL CIELO

by on May.13, 2013, under Cuentos didácticos

Un guerrero, un samurai, fue a ver al Maestro Zen
Hakuin y le preguntó:

“¿Existe el infierno?

¿Existe el cielo?

¿Dónde están las puertas que llevan a ellos ?

¿Por dónde puedo entrar?”.

Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, Samurai
sin astucia en sus mentes, sin matemáticas.
Sólo conocen dos cosas: La vida y la muerte. Él no había venido a aprender ninguna
doctrina; sólo quería saber dónde estaban las puertas,
para poder evitar el infierno y entrar en el cielo. Hauikin le respondió de una manera que sólo un guerrero podía 
haber entendido.

¿Quién eres? . Le preguntó Hakuin.
“Soy un samurai, le respondió el guerrero, hasta el emperador me respeta”.

Hakuin se río y contestó:

“¿Un Samurai, tú?. Pareces un mendigo”.

El orgullo del Samurai se sintió herido y olvidó para qué había venido.
Sacó su espada y ya estaba a punto de matar a Hakuin
cuando éste dijo:
“Esa es la puerta del infierno. Esa
espada, esa ira, ese ego, te abren la puerta”.


Esas son las cosas que un guerrero puede comprender.  
Inmediatamente el samurai entendió.

Puso de nuevo la espada en su cinto y Hakuin dijo:

“Así se abren las puertas del cielo”.

La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene  la capacidad de convertirse en cualquiera de ellos.  Pero la gente sigue pensando que existen en alguna parte, fuera de ellos mismos…

El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren… y en un segundo se puede ir del cielo al infierno y por supuesto, del infierno al cielo.

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