El periodo de floración habitual se produce desde finales del invierno, coincidiendo con la subida de temperaturas y la humedad derivada de las últimas lluvias y el deshielo, prolongándose a lo largo de la primavera. Es un periodo propicio para realizar senderismo, tanto porque el clima suele ser agradable para caminar sin tanto calor, como por la belleza de la naturaleza en esta época. Especial belleza presentan las zonas donde el agua busca su camino a través de barrancos, formando cascadas y pequeñas charcas. Pero dentro de este idílico entorno, existen unos pequeños habitantes que debemos conocer y respetar. Ellas son: Las Abejas.
Conozcamos un poco sobre las abejas.
En esta parte del año, las abejas se convierten en compañeras de viaje para todo caminante que quiera disfrutar de la naturaleza, amenizando el camino con su continua banda sonora a modo de zumbido. Estos insectos son vitales para la reproducción de las plantas silvestres, alimento de gran parte de la fauna salvaje. Son el polinizador del 80% de las plantas con flores, así como del 70 % de las especies cultivadas, con un impacto económico actual para Europa en torno a los 22.000 millones de euros. Se estima que aproximadamente un tercio de la alimentación diaria humana procede directa o indirectamente de dicha acción (1). Por lo tanto, queda claro, y sin riesgo de exagerar, que el ecosistema y su biodiversidad, tal y como lo conocemos, es en gran parte gracias a ellas.
El problema es que diferentes circunstancias y prácticas humanas, están mermando su número. Se estima que una de cada diez abejas en estado salvaje en Europa está bajo amenaza de extinción.
Principales causas de muerte.
- El deterioro o pérdida de sus hábitats.
- Enfermedades y parásitos que les afectan directamente como la Acarapisosis o la Varroasis.
- El aumento de especies depredadoras de abejas, como las avispas asiáticas.
- El cambio climático acelerado con elevación de la temperatura media.
- Vertidos de sustancias tóxicas al ambiente, como plaguicidas e insecticidas usados en la agricultura industrializada.
- Y en general, la contaminación ambiental.

En todo el mundo se conocen en torno a 20.000 especies de abejas, de las cuales el 75% suelen ser solitarias, un 15% parásitas, y sólo un 10% son sociales o cooperativas. En Canarias existen una 180 especies de las cuales 39 son endémicas (2), lo cual es muy relevante porque teniendo en cuenta que las islas representan un insignificante 0.16% de la superficie de Europa, alberga casi un quinto de todas las abejas endémicas de la unión europea. Esta densidad de endemismos es una de las mayores del mundo y nos confirman que vivimos en un pequeño paraíso.

En una colmena, existen tres tipos de abejas:
- Obreras: Son todas hembras, con aguijón y su función básica es recolectar polen, néctar y agua, además de la defensa del panal y la reina.
- Zánganos: Son machos, sin aguijón y su función es fecundar a las reinas.
- Reinas: Son las de mayor tamaño y la única hembra que se reproduce en la colmena. Básicamente su función es poner huevos.
Habiendo conocido un poco y dejado clara la importancia de las abejas, vamos a ver a continuación, cómo se puede disfrutar del senderismo con seguridad, prevenir su picadura, y mantener este matrimonio de conveniencia en un óptimo estado de salud. Hay que tener en cuenta que cuando se va de caminata a entornos naturales, son los humanos los que se adentran en el hábitat de las abejas, por lo que son ellos los que tienen que respetar sus condiciones y adaptarse a sus necesidades de la mejor forma posible.
Recomendaciones para caminantes en entornos naturales con presencia de abejas.
En general, las personas alérgicas a la picadura de abeja, deben abstenerse de hacer caminatas en época y zonas de floración, además de rutas que transiten por lugares de difícil acceso, ya que en caso de urgencia será más difícil su atención (especialmente si no disponen de un auto-inyector de adrenalina para tratar el posible shock anafiláctico).
En principio no hay riesgo de gravedad para el resto de personas, aunque hay que recordar que nunca se puede estar seguro de que una picadura no vaya a desencadenar una reacción alérgica. El caso es que el sistema inmunitario no genera una respuesta estable y continua a lo largo del tiempo, por lo que dependiendo de las condiciones de salud de la cada persona en el momento de la picadura, puede dar más que un susto.
Después de una primera picadura, el sistema inmunitario fabrica un anticuerpo llamado Inmunoglobulina E (IgE) contra el veneno de abeja. Será en las futuras exposiciones al veneno (picaduras) cuándo la IgE desencadene la reacción alérgica (Nunca se genera una alergia en la primera picadura).
Pero antes de seguir hablando de los problemas derivados de la picadura de una abeja, hablemos primero de qué se puede hacer para prevenirla, o al menos, reducir su riesgo.
Lo primero a tener muy claro, es que las abejas generalmente van a lo suyo (trabajo de recolección), y mientras no se vean amenazadas, o estemos cerca de panales (despierta el instinto de protección), no suele haber problema. Y por otro lado, se debe ser especialmente cauto cuando caminemos por zonas donde existan señales de proximidad de panales, abejas trabajando (suelen ser campos de flores) etc… ya que normalmente las colmenas no están a la vista o cerca de los senderos principales y normalmente se les percibe antes por la intensidad del zumbido que por la visión.



Para minimizar el riesgo de picadura, se recomienda:
- Evitar llevar prendas con colores muy vivos o estampados, ya que simulan un fondo floral. En principio las abejas son atraídas por las flores de color amarillo y azul, y son ciegas al color rojo, viéndolo como negro(3). Para caminar son preferibles los colores claros (blanco, tostado, crema, grises claros), y evitar los muy oscuros (negros, rojos, marrones)(4), y por supuesto los amarillos y azules.
- Utilizar prendas transpirables que cubran la mayor parte posible del cuerpo para tener menos zonas de acceso a piel. Y que sean ceñidas, es decir, que generen los menos pliegues posibles, ya que son lugares donde más fácil se pueden quedar atrapadas las abejas.
- En principio evitar utilizar perfumes o cremas con fragancias y aromas, ya sea en la piel o en el pelo, debido a la posibilidad de que se vean atraídas por el olor.
- Las personas que tienen el pelo largo o voluminoso, es preferible que lo lleven lo más alisado y recogido posible.
- Cuando se realiza un descanso para comer o beber algo, es preferible asegurarse que alrededor no haya gran cantidad de flores. Tener más precaución cuando se ingiera alimentos dulces y bebidas azucaradas, porque atraen más por su olor. Recoger los restos y residuos, guardándolos en una bolsa cerrada.
- En zonas con alta densidad de flores, se deben hacer los menos movimientos bruscos posibles, y desplazarse de forma pausaba y lenta para minimizan la sensación de amenaza para las abejas.
- Si se nos posa una abeja (aunque sea en el cuello, o pelo), lo ideal es quedarse estático hasta que se vaya, o avisar a alguna persona de alrededor que valore la situación y nos la quite de encima con tranquilidad con algún objeto (gorra, móvil o lo que se tenga a mano). Todo lo que sea moverse rápido generando contorsiones y golpeando con la mano, puede facilitar que la abeja se enrolle en el pelo o quede atrapada entre los pliegues de las prendas, y despertar su reacción defensiva.
Reacciones corporales a las picaduras de abeja (5).
Reacciones Leves: Dolor punzante e instantáneo en el lugar de la picadura, ligera hinchazón y enrojecimiento en el área de la picadura de menos de 10 cm. Suelen desaparecer en unas pocas horas en la mayoría de las personas.

Reacciones Alérgicas Moderadas: Aumentan los efectos anteriores produciéndose un enrojecimiento importante y una hinchazón mayor de 10 cm, que puede aumentar gradualmente durante las siguientes 48 horas. En general la situación se normaliza a lo largo de 5-10 días.

Reacciones moderadas-graves no alérgicas por múltiples picaduras: Si te pican más de una docena de veces, la acumulación de veneno puede provocar una reacción tóxica y generar: Náuseas, vómitos, diarrea, dolor de cabeza, mareos, vértigo, fiebre, e incluso desmayos y convulsiones. Las picaduras múltiples pueden ser una emergencia médica en niños, adultos mayores y personas que tienen problemas cardíacos o respiratorios.

Reacciones Alérgicas Graves: Implica una situación potencialmente mortal por la reacción anafiláctica que produce. Sus síntomas pueden incluir, además de lo anterior: reacciones múltiples cutáneas (urticaria, picor generalizada y zonas de piel pálida o enrojecida), ansiedad intensa, dificultad para respirar, hinchazón de la garganta y la lengua, mareos, náuseas, vómitos o diarrea, pulso débil y rápido, convulsiones llegando a la pérdida de conocimiento por shock anafiláctico.

¿Qué hacer ante una picadura de abeja?
Hay que recordar que las abejas cuando pican se mueren porque el aguijón, al componerse de dos lancetas con púas, al clavarse, no lo puede retirar, desprendiéndose por la tracción parte de su tracto digestivo, músculos y nervios. Las avispas, sin embargo, al tener un aguijón liso, sí pueden picar varias veces, lo que las hace más peligrosas y pensándolo bien, menos útiles. Se entiende claramente, por qué las abejas sólo picarán cuando se vean realmente amenazadas. Es la paradoja de la abeja, se defiende de algo, para lo cual utiliza un método que le asegura la muerte. ¿Quién dijo que la naturaleza es racional?


Si por lo que sea, hemos tenido la mala fortuna de ser picados por una abeja durante una caminata, se debe:
- Si se padece una alergia conocida, es imprescindible llevar siempre a mano, un inyector automático de epinefrina de emergencia (EpiPen, Auvi-Q, Adreject y otros), y utilizarlo según las recomendaciones médicas y del fabricante desde que se produzca la picadura y/o empiecen los síntomas típicos de anafilaxia (expuestos anteriormente). Se debe buscar la forma de estar en un lugar seguro, con el menor riesgo posible de nueva picaduras. Recordar que sólo deben ser utilizados los auto-inyectores por personas con antecedentes o riesgo conocido de reacciones anafilácticas. Y por supuesto, este tratamiento que salva vidas, no implica el desistimiento de recibir asistencia médica. Es necesario acudir aún así, a un centro de salud lo antes posible para controlar la evolución. Es importante también enseñar a utilizar el dispositivo a los acompañantes de la persona alérgica, ya que en ciertas ocasiones tendrán que ser ellos los que lo apliquen. (Modo de Aplicación)
- Si se produce en una zona en la que se percibe gran cantidad de abejas, o se está cerca de una colmena y el ataque es masivo, hay que alejarse lo antes posible corriendo hacia alguna zona donde poder encerrarse (un coche, un cuarto, una casa). Si no lo hay, seguir corriendo lo más lejos posible hasta que se perciba que las abejas ya no lo persiguen. Una opción es buscar una charca, o un caudal de agua, que por un lado enfriará las zonas picadas, y contendrá a las abejas. El problema es que si sigue cerca del territorio de la colmena, la abejas tienden a esperar que la persona salga a la superficie (6), por lo que no es una estrategia de primera elección. La picadura produce una segregación de feromonas marcadoras, que son potentes señales químicas que atraen y despiertan a otras abejas, por eso los movimientos bruscos que denotan amenaza, y las picaduras previas, fomentan también un ataque masivo.
- Si se produce en una zona relativamente aislada, y se percibe que no hay riesgo de estar cerca de un panal o colmena, o no es una zona con muchas flores (todo eso se percibe por la intensidad del zumbido, a parte de por la vista), se puede proceder a retirar el aguijón lo más rápido posible con un objeto sin punta, como una tarjeta de crédito, raspando suavemente la zona afectada. Evitar usar pinzas o cualquier objeto que pudiera pinchar o apretar la bolsa de veneno y empeorar los síntomas.
- Luego ponerse a la sombra y enfriar la zona, por ejemplo con agua fría, para calmar el dolor y provocar vasoconstricción en los capilares.
- Cuando se está de caminata lo más recomendable es llevar algún antihistamínico o corticoide tópico, para aplicar en caso necesario, o incluso de toma oral.
- Elevar la zona si la picadura es en los miembros, para controlar el aumento del edema.






Entonces… ¿Cuándo acudir al médico?
En la mayoría de los casos, las picaduras de abejas no requieren una visita al médico, y sólo hay que seguir los pasos que hemos recomendado anteriormente. En casos más graves, necesitarás atención inmediata.
Se debe llamar al 112 (Teléfono de emergencias en Canarias) si:
- Estás teniendo una reacción alérgica grave a una picadura de abeja que sugiera la presencia de anafilaxia, incluso si solo se trata de uno o dos signos o síntomas y no dispones de un inyector automático.
- Si te ha atacado un enjambre de abejas y tienes varias picaduras (se toma como referencia en los no alérgicos 12 picaduras; pero como supondremos, esto es muy relativo, porque el efecto del veneno puede ser diferente en distintas personas)

Se debe pedir una consulta médica posterior si:
- Se ha producido una reacción alérgica y se ha utilizado el auto-inyector, para controlar la evolución.
- Los síntomas de la picadura de abeja no desaparecen en unos días.
- Han aparecido en los días siguientes algunos síntomas de una respuesta alérgica a una picadura de abeja, aunque no sean de una intensidad alta.

VIDEO-RESUMEN de algunas cosas que hemos mencionado
Y ¿Qué tal si en vez de huir, nos picamos aposta? Descubre la Apiterapia.
Los seres humanos tienen una relación antiquísima con las abejas, no solo por la función que este insecto desempeña en la naturaleza, sino por el gran aprovechamiento de sus productos derivados (la miel, la cera, la jalea real, el propóleo y la apitoxina, usada en la apiterapia)
La apiterapia (7) es un tratamiento encuadrado en la llamada «Medicina Alternativa», de la cual existen referencias de su práctica desde los tiempos del Imperio Egipcio, y también en la Antigua Grecia y China. La apitoxina, que es el veneno que fabrican las abejas para defenderse, se compone de diferentes sustancias químicas: péptidos, lípidos, glúcidos, hialuronidasa, melitina, fosfolipasa, apamina y otras proteínas (8).
En animales pequeños, la apitoxina puede ser mortal. Sin embargo, en otros más grandes, incluido el ser humano, la picadura de una sola abeja podría no afectar, a menos que la persona sea alérgica. A pesar de que la dosis que puede inocular una abeja varía, y que la tolerancia humana es diferente según las personas, la picadura de entre 100 y 500 abejas podrían causar la muerte.



El veneno de abeja es uno de los mayores vasodilatadores conocidos. Tiene propiedades bactericidas, hemolíticas, anticoagulantes y tónicas (9). Se le reconocen propiedades en casos de reumatismo y patología articular, que cursen con dolor, así como en casos de psoriasis, jaquecas y trastornos autoinmunes, con diferente nivel de evidencia científica. Por supuesto, también se utiliza en la preparación de antialérgicos.
El mayor problema con esta terapia es que se trabaja con un veneno, del cual no se controla con facilidad la dosis terapéutica, dada la variabilidad de tolerancia entre las personas, y los riesgos de provocación alérgica. Por estas y otras razones, no es una terapia recomendada a nivel médico, ya que aún no se ha estudiado con suficiente profundidad. En todo caso, la persona interesada en realizarlo debe informarse sobre los riesgos y realizar los tests correspondientes para saber si es sensible a la apitoxina. De igual modo, quienes aplican la terapia deben conocer sobre primeros auxilios en el manejo de reacciones alérgicas.
¿Y si tengo una fobia a las abejas? La Apifobia
La apifobia es un trastorno fóbico y, por tanto, un trastorno de ansiedad. Su principal síntoma es el miedo extremo a todo lo que se refiere a las abejas, aunque suele amplificarse a otros insectos voladores de la familia, como las avispas, avispones, abejorros etc…

A pesar de que sabemos que en condiciones normales, la picadura no genera un problema de salud grave, salvo que exista alergia, las personas apifóbicas desarrollan una reacción emocional (no racional) desproporcionada, probablemente facilitada por experiencias propias o cercanas negativas previas. Lo más frecuente es que la persona haya sido picada previamente y esto provoque el aprendizaje del miedo irracional por condicionamiento clásico. Cuando hablamos de irracionalidad, no es que no sea lógico que se trate mediante ese comportamiento, de evitar una situación de riesgo, sino que ello conlleva conductas y reacciones fisiológicas exageradas. Es como si se sufriera un accidente de coche, y a partir de ahí, el simple hecho de ver un coche, provocara ansiedad, taquicardia, sudoración etc…
Las creencias irracionales, fomentadas por familiares cercanos, así como películas o series relacionadas con una ficción basada en situaciones desagradables, puede facilitar en una persona especialmente sensible o catastrofista reacciones de este tipo, incluso sin antecedentes previos.
Los síntomas habituales de la apifobia serían:
- Completa evitación de lugares donde se pueden encontrar abejas y/o colmenas de abejas, especialmente relacionados con entornos naturales.
- Miedo extremo e irracional hacia las abejas (incluso cuando no están presentes). Un pensamiento, una imagen o hablar de ellas puede desencadenar el miedo.
- Ansiedad, angustia y malestar general, incluso pensamientos de muerte.
- En situaciones de exposición: ataques de pánico acompañados de sudoración, temblores, taquicardia, mareos o desmayos, náuseas o vómitos, dificultad para respirar y malestar abdominal.
- Reacciones instintivas de pánico y pérdida de control, que pueden provocar accidentes mayores. Por ejemplo, la presencia de una abeja dentro del coche mientras se conduce.
¿Qué hacer al respecto?

La terapia cognitivo conductual se dirige a modificar aquellos pensamientos o comportamientos que provocan malestar al paciente. En general se basa en modificar las creencias irracionales, aumentando el conocimiento sobre las abejas (función, comportamiento, hábitos), y una exposición progresiva al objeto de la fobia, empoderando a la persona mediante la enseñanza de estrategias de control de riesgos y prevención, ejercicios de relajación (Mindfullness), y estrategias de gestión de dichas situaciones conflictivas.
En los casos graves, será necesaria una ayuda farmacológica (ansiolíticos o antidepresivos). Además hoy en día, con los avances de la tecnología, existe dispositivos de realidad virtual o aumentada, que pueden ser útiles por su capacidad inmersiva. Otra opción, que se utiliza tanto para fobias como para los síndromes de estrés postraumático es el EMDR. El objetivo final es una desensibilización sistemática, que ayude a llegar a rangos normales. Todos podemos tener algo de miedo, pero lo ideal es que ese MIEDO, sea trasformado en RESPETO.

Así que…. hagamos de este matrimonio de conveniencia, una relación basada en el conocimiento, el respeto y el disfrute mutuo
Jonatán Diaz Exposito





